Usar lana reciclada frente al uso de lana virgen contribuye a reducir residuos, ahorrar recursos como el agua y el suelo, y a disminuir las emisiones y posibles vertidos al agua, alinéandose con los principios de la economía circular.
En el cultivo del algodón orgánico se evita el uso de pesticidas y fertilizantes potencialmente dañinos para la salud y el medio ambiente, así como el no uso de semillas genéticamente modificadas, por lo que tratamos de frenar la pérdida de biodiversidad.